Cuvelier Los Andes

En 1804 Henri Cuvelier decidió poner su pasión por los grandes vinos al servicio de sus amigos, los grandes burgueses de las dinámicas y ricas ciudades del Norte de Francia (Lille, Boulogne Sur Mer, Arras, Valenciennes…), para hacerlo, él creó el negocio H. Cuvelier & Fils, cuyo triunfo fue rápido y se desarrolló a lo largo del siglo XIX. Al comienzo del siglo XX, Paul Cuvelier y su joven hermano, Albert, anticipándose “a la irresistible ascensión del embotellado en el lugar de origen en castillo”, decidieron adquirir propiedades de gran calidad en Bordelais. Fue primero la compra del Chateau Le Crock en 1903, luego el Chateau Camensac y por último, el prestigioso Chateau Léoville Poyferré en 1920. Es también interesante señalar que al comienzo de 1914, Paul Cuvelier ya había venido a la Argentina, sobre todo para descubrir aquí los vinos de Mendoza. Los encontró “agradables para beber”, pero poco adaptados al gusto francés de la época, recalcando que su evolución tenía que seguir. En 1946 el consejo de familia pidió a Max Cuvelier crear un segundo negocio de vinos finos fundado en Bordeaux. Lo que parecía, en efecto, como indispensable para integrarse verdaderamente al mundo bordelais del vino, era tener “casa propia en el Pavé des Chartrons”. Es entonces que éste negocio desarrolló una actividad floreciente en Francia y en el mundo entero. En 1998, Bertrand Cuvelier tomó la feliz iniciativa a título personal, de acompañar a Michael Rolland en su gran proyecto argentino que se convirtió en el grupo “Clos de Los Siete”. Tres años más tarde, Jean-Guy Cuvelier decidió juntarse con su primo Bertrand que tenía como objetivo común la construcción de una bodega y la elaboración de grandes vinos dignos de la tradición familiar. A título simbólico, el acuerdo entre Bertrand y Jean-Guy Cuvelier fue firmado en el gran boureau de su ancestro común, Henri Cuvelier, situado en Lille Haubourdin, en el Norte de Francia. Desde entonces, la bodega fue construida y cada año las viñas Cuvelier Los Andes han aportado más del 50% de su producción a “Clos de Los Siete”, vino firmado por Michael Rolland, cuyo éxito mundial está justificado por su excepcional relación precio-calidad. Por otro lado, la cosecha 2003 permitió la primera edición del “Cuvelier Los Andes – Colección”. La cosecha 2004 ha visto nacer la primera edición del “Cuvelier Los Andes – Grand Vin”. Con la cosecha 2005, Cuvelier Los Andes S.A., además de su contribución significativa al “Clos de Los Siete” puede presentar tres vinos, elaborados con la ayuda y el consejo de Michel Rolland: Colección – Grand Vin – Grand Malbec. La calidad de estos vinos, extraídos de jóvenes viñas, va más allá de las esperanzas iniciales. En el futuro los primos argentinos harán el mismo juego con los “grands crus” bordeleses. El porvenir y sobre todo los clientes lo dirán.